Analisis de los datos de paro de septiembre

Datos del mes de septiembre relativos a la Afiliación a la Seguridad Social y a los parados registrados en las Oficinas del Servicio Público de Empleo

Los datos mensuales de septiembre no muestran cambios de tendencia, se mantiene la destrucción de empleo y continúa el crecimiento del paro

Las cifras de septiembre dadas a conocer hoy por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social reflejan una reducción mensual de 86.000 afiliados al sistema de Seguridad Social y un aumento de 79.000 desempleados registrados en las Oficinas Públicas de Empleo.

Los datos anteriores corresponden a las variaciones mensuales respecto al mes anterior, por lo que como reiteramos siempre desde Economistas frente a la Crisis (EFC) los dos datos están influidos por los movimientos estacionales de la economía y del empleo a lo largo del año. El análisis mensual aporta una escasa y poco fiable información si no se desestacionalizan los datos. Sin ello, los análisis pueden muy a menudo carecer del debido rigor.

Por otro lado, más allá del análisis peculiar de cada mes, que puede recoger pequeñas diferencias estacionales positivas o negativas respecto al mismo mes de años anteriores, la cuestión más relevante consiste en saber si se comienzan a percibir cambios de tendencia en algún sentido por leves que estos pudieran ser.

  • Las tendencias muy negativas del empleo y del paro lamentablemente se mantienen

Utilizando los datos desestacionalizados por la Seguridad Social y por el Ministerio de Economía, respectivamente, en agosto, los afiliados a la Seguridad Social se redujeron en 58.000 personas. Los desempleados registrados aumentaron en 25.000 personas.

Comenzando por los Afiliados al conjunto del sistema de Seguridad Social. El gráfico permite comprobar que la caída en la Afiliación continúa y aun acelera un poco su ritmo de descenso, como obvia consecuencia de la acentuación del comportamiento recesivo de la economía española y de la acentuación de los factores contractivos (restricciones en el gasto público, sequía en el crédito al sector privado, bajísimos niveles de confianza y actividad en los negocios, caída del consumo privado, etc.).

Las tasas mensuales y su reflejo en las interanuales permiten comprobar (gráfico siguiente) este suplementario empeoramiento durante el mes de septiembre. La tasa de variación interanual declina una décima hasta el -3,6%, con lo que el deterioro del empleo se prolonga desde mediados de 2011, momento en que la tasa de variación era del -1,1 por ciento, y a partir del cual se acelera de forma continuada su tendencia negativa.

En el caso del desempleo registrado en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, los datos desestacionalizados muestran una imagen ligeramente diferente. En el mes de septiembre el paro registrado volvió a ascender hasta alcanzar los 4.823.000 desempleados, es decir 25.000 más que el mes anterior (frente a un incremento en la serie original, es decir no desestacionalizada, de prácticamente 80.000 personas).

Al igual que en los últimos meses en el paro registrado se observa un aumento relativamente moderado, así como la existencia de una diferencia de entidad entre la reducción del empleo Afiliado a la Seguridad Social y el crecimiento del paro registrado. Más allá del fácil recurso a explicar esas diferencias a través del crecimiento de la economía sumergida (en realidad, se dice, no se destruye tanto empleo, sino que se sumerge, lo que explicaría que no creciera en los mismos términos el desempleo), y dejando a un lado el hipotético e incomprobable efecto de este fenómeno, subsiste una explicación más directa y verosímil a la que ya nos hemos referido el mes pasado.

Se trata, por un lado, de que se producen desfases temporales entre las dos fuentes estadísticas, derivados en parte de que la Afiliación a la Seguridad Social ofrece los datos en media mensual mientras que el paro registrado lo hace a último día del mes. Y en otra parte, de que la normativa ofrece un plazo de tiempo desde que la persona pierde el empleo hasta que se inscribe como parado. Todo lo cual hace que los movimientos en ambas fuentes estadísticas no sean automáticos ni simultáneos.

Pero, en segundo lugar, muy probablemente se esté produciendo un fenómeno que de forma suplementaria estaría amplificando el anterior. La baja en la afiliación a la Seguridad Social es, de acuerdo con la legislación, obligatoria, en tanto que el registro como demandante de empleo de los desempleados solo lo es para aquellos que estén percibiendo prestaciones por desempleo. Dado que en este momento amplias cohortes de beneficiarios de estas prestaciones están agotando las mismas, y que tras ello la inscripción es, como decimos, voluntaria, y que el contexto del empleo es fuertemente átono, hay una alta probabilidad de que una parte de estos desempleados no renueven su demanda de empleo ante las escasas oportunidades de recibir una oferta a través de los Servicios Públicos de Empleo (efecto desánimo). La próxima aparición de los datos de la EPA permitirá constatar o refutar todo ello.

  • La contratación confirma la negativa coyuntura del empleo

En efecto, los niveles de contratación se sitúan en rangos similares a los registrados en 2009 durante el peor momento de la precedente etapa de recesión, lo que sin duda alguna evidencia, como por otra parte es absolutamente lógico, que el factor determinante de la evolución del empleo es el crecimiento de la economía, y no el marco de regulación laboral, a pesar de que con cierta frecuencia se asegure lo contrario.

En materia de contratación, la nueva reforma laboral está produciendo en realidad –como era esperable- un efecto de sustitución en la contratación entre las viejas modalidades indefinidas y temporales y el nuevo Contrato de Apoyo a los Emprendedores que, al disponer de un periodo de prueba de un año –durante el cual no rige ningún mecanismo de protección frente al despido ni se devenga indemnización alguna- está sustituyendo progresivamente a los contratos indefinidos y a una parte de los temporales, ya que su rescisión es incluso más fácil y barata que la de estos.

En este momento el 22% de los contratos indefinidos son ya de esta modalidad carente absolutamente de derechos laborales. Y a ella corresponde el 30% de los contratos realizados a los jóvenes menores de 30 años, que van principalmente a sufrir la precariedad de esta fórmula de contratación.

Así pues, la contratación no aumenta, todo lo contrario, pero sí se hace más ‘precaria’.

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En definitiva, los datos de septiembre muestran que, por el momento no se percibe mejora alguna en la situación del empleo y del paro. Lamentablemente las perspectivas de que la situación mejore en un plazo de tiempo razonable son escasas debido a que, en lo que queda de 2012 los ajustes presupuestarios se intensificarán profundizando la actual recesión. Y los presupuestos para 2013 son claramente procíclicos por lo que acentuarán aun más y ampliarán aun más la recesión hasta al menos el final de ese ejercicio.

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