Nunca lo indefinido fue tan efímero

Por Alberto del Pozo, economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis

Los datos de la EPA del tercer trimestre han sido demoledores para el empleo prácticamente desde cualquier punto de vista y para todas sus variables. El brutal dato global de desempleados alcanzado, 5.778.100, es suficientemente escalofriante para eclipsar el resto de mensajes, dejándolos en segundo plano. Lo primero que involuntariamente viene a la cabeza es la pregunta de cuándo alcanzaremos los 6 millones de parados. Y la respuesta es: pronto, en dos trimestres más a lo sumo, si el Gobierno español y la troika nos siguen aplicando las mismas políticas de asfixia colectiva que perduran desde mayo de 2010, y con más ahínco en este año 2012.

Pese a lo anterior, es necesario descender en el análisis a otras variables que, lamentablemente, muestran que la realidad de nuestro mercado laboral es aún más dura con matices que sin ellos. Y uno de los datos que algunos analistas ya han destacado con acierto de este tercer trimestre ha sido la cuantía del descenso del empleo de carácter indefinido, que ha sido la mayor en cualquier trimestre de la serie histórica de la EPA. Han sido 179.400 asalariados con contrato de este tipo los que han perdido su empleo entre julio y septiembre de este año, mientras que los temporales aumentaron en 15.300.

Lo que no se ha dicho tanto es que, de momento, los tres trimestres que llevamos de 2012 están siendo también globalmente los peores para el empleo indefinido de siempre, porque el primer trimestre también supuso un fortísimo descenso de 138.300 personas, el quinto peor registro de siempre. En total, son ya 313.300 empleos indefinidos destruidos en estos nueve meses. En el tercer trimestre de 2011 se acumulaban 285.000 empleos indefinidos perdidos en ese año, y hay que remontarse a 1992 para encontrar un nuevo descenso de empleo fijo superior a 200.000 personas en los nueve primeros meses del año, concretamente 217.600, muy lejos del registro actual. El año 2012 está siendo, por tanto, el peor en términos absolutos para el empleo estable desde que disponemos de datos.

Este resultado se inscribe en la deriva del empleo en la crisis que atravesamos desde hace ya cinco años. Durante mucho tiempo, desde su inicio, se dijo que en esta crisis el empleo que se estaba perdiendo era esencialmente de carácter temporal. Entonces, vistos los datos de 2012, ¿es que eso no era cierto?

Al contrario, esto fue así de forma muy evidente durante los dos primeros años, en los cuales el empleo asalariado perdido fue casi de forma exclusiva temporal. Si tomamos como inicio de la crisis en términos de empleo el primer trimestre de 2008 (primero en el que el número de asalariados descendió), en los dos primeros años el empleo perdido fue esencialmente de naturaleza temporal. En 2008 fueron 664.100 asalariados con contrato temporal los que perdieron su empleo en términos netos, mientras que el empleo indefinido aún creció en 95.700 personas. En 2009 ya se perdió empleo indefinido, 147.500, pero el temporal cayó mucho más, 668.100, el 82% del total. En conjunto, en los dos primeros años de la crisis el 96,3% del empleo asalariado destruido fue de carácter temporal (1.332.200 empleos temporales frente a sólo 51.800 indefinidos).

ESTRUCTURA DE LA DESTRUCCIÓN DE EMPLEO ASALARIADO POR TIPO DE CONTRATO – Evolución anual

* La atípica representación de la columna en 2008 se debe a que todo el empleo destruido fue temporal, mientras que el indefinido creció. Por eso las aportaciones al total tienen signos opuestos. En este caso, resultan más ilustrativos las cifras porcentuales que la propia gráfica.

 ** Para 2012, datos acumulados de los tres primeros trimestres.

Fuente: elaboración propia a partir de EPA (INE)

Pero la situación cambió en los años siguientes. En 2010 más de la mitad del empleo perdido fue ya indefinido (92.500 rente a 85.900 temporales); en 2011 esta tendencia se agudizó, y 8 de cada 10 empleos perdidos fueron fijos (389.200, frente a 95.900 temporales); y en 2012 vuelve a caer más el número de asalariados con contrato indefinido (313.300 frente a 282.600).

Hay que matizar que, si en este año ha descendido el peso de la caída del empleo indefinido sobre el total respecto de lo acaecido en 2011 (52,6%, frente 80,2%) no ha sido porque se haya moderado en términos absolutos (al contrario, como se ha explicado, la pérdida es la mayor en los primeros nueve meses de un año), sino porque la recesión económica se ha acentuado y ha provocado una mayor destrucción simultánea de empleo temporal, que a falta de un trimestre ya se ha triplicado respecto de la sufrida en todo el año 2011 (282.600 frente a 95.900).

En total, desde el cuarto trimestre de 2009 se han destruido 795.000 empleos de carácter indefinido y 464.400 temporales. Es decir, que el 63% del empleo perdido en estos últimos casi tres años ha sido de carácter indefinido.

ESTRUCTURA DE LA DESTRUCCIÓN DE EMPLEO ASALARIADO POR TIPO DE CONTRATO – Tres años de destrucción mayoritaria de empleo indefinido

Fuente: elaboración propia a partir de EPA (INE)

Esto quiere decir que estamos asistiendo a una verdadera reconversión del empleo de nuestro tejido empresarial y a una erosión sin precedentes de nuestras capacidades productivas, lo que hará mucho más difícil la recuperación. Porque con ese empleo indefinido se está perdiendo también una parte mollar del conocimiento, capacitación y experiencia de nuestro mercado laboral, valores todos ellos que elevan la productividad del trabajo y que precisan de tiempo y recursos para regenerarse, algo de lo que cada vez andamos menos sobrados.

Y, sobre todo, lo que los datos anteriores ponen de manifiesto es la insoportable temporalidad y creciente precariedad del empleo llamado indefinido o estable, que cada vez lo es menos. La facilidad de destrucción de este tipo de empleo en nuestro país es un hecho evidente a la luz de las cifras anteriores, y lo es más tras la última reforma laboral del Gobierno del PP, en la que, además de rebajar las indemnizaciones y facilitar hasta el absurdo su justificación causal, se ha introducido ese contrato denominado indefinido de apoyo a los emprendedores, y que encierra de entrada dos falacias en el mismo nombre: ni es indefinido (se puede despedir con coste cero durante un año) ni es para apoyar a los emprendedores, puesto que puede ser usado por el 95% de las empresas españolas, las que tienen menos de 50 trabajadores.

En suma, el resultado de las actuaciones introducidas en la ruptura del marco laboral acometida por el Gobierno de Mariano Rajoy ha sido más destrucción de empleo, pero en particular de empleo indefinido. Justo lo contrario de lo que vendió el Gobierno, pero exactamente lo que indicaba que sucedería la lógica económica. Esta es la absurda manera de terminar estadísticamente con la dualidad del mercado laboral que promueven algunos y que ha alumbrado el Gobierno del PP, consistente en hacer a todos los trabajadores precarios. Nunca lo indefinido fue más finito, ni lo estable más inestable.

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