Escasos elementos positivos para 2013

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Julio Rodríguez López es miembro de Economistas Frente a la Crisis

La economía española registró en 2012 un retroceso de la actividad, medido por la caída del PIB, de un -1,4%. El PIB trimestral descendió entre el 2º y el 4º trimestre de 2012. La demanda interna de la economía retrocedió en un -3,8%, mientras que el sector exterior efectuó una aportación positiva al crecimiento de 2,4 puntos porcentuales. Dentro del descenso acusado de la demanda interna, el retroceso mayor correspondió a la inversión en capital fijo, destacando la caída del -11,4% en la construcción y el descenso, algo menos fuerte , en la inversión productiva, el -6,4%.

En 2012 el empleo descendió con especial intensidad en España. Frente a un retroceso del PIB del -1,4%, la caída media anual del empleo fue del -4,3%. Esto implicó una disminución del número de ocupados, según la Encuesta de Población Activa del INE, de 850.400. Por cada punto porcentual de caída del PIB el empleo disminuye en España en un 3,5% en la media de los últimos ejercicios.

En 2012 los mayores descensos del empleo, según la EPA, correspondieron a la construcción (-15,9%), transportes y comunicaciones (-5,1%) y comercio, restaurantes y hostelería (-4,9%). La tasa media anual de desempleo ascendió al 25% de los activos en 2012. La implantación de la reforma laboral en febrero de 2012 ha estado acompañada de retrocesos acusados de la ocupación, lo que puede indicar que dicha reforma ha contribuido a reforzar el negativo ciclo de la economía.

El índice de precios de consumo aumentó en un 2,9% en 2012, aumento superior al 2,4 % de 2011. Los componentes más inflacionarios de dicho índice en 2012 fueron los relativos a alimentos no elaborados (3,9%) y productos energéticos (7,6%). El aumento medio salarial fue del 0,5% en los tres primeros trimestres de 2012 sobre el mismo periodo del ejercicio anterior. Dicho crecimiento fue inferior al aumento medio anual de los precios de consumo (2,4%) en 2012. La pérdida de poder adquisitivo salarial se prolonga así tres años. Algo tiene que ver dicha evolución negativa de los salarios reales con la caída de la renta disponible de los hogares, con el descenso del consumo y, por último, con el retroceso del ahorro familiar.

El fuerte descenso del déficit comercial frente al resto del mundo ha reducido el déficit corriente de balanza de pagos de España. Se prevé un nivel del –1,7% del PIB de dicha magnitud en 2012 (-3,9% en 2011). El aumento real de las exportaciones en 2012 fue del 3,3%, mientras que las importaciones descendieron en el mismo año en un -4,4%. La reducción del desequilibrio externo tiene, pues, que ver con la debilidad de la demanda interna de la economía española. En todo caso, resulta conveniente que las exportaciones mantengan un importante dinamismo y que la suma del déficit corriente y del saldo de la balanza de capital no resulte negativa, pues ello implica que no está creciendo la deuda exterior de la economía española.

La previsión de déficit público para 2012 es del -7,3% del PIB (-8,9% en 2011), excluido el coste del saneamiento bancario desde el gobierno de España. La deuda pública ha seguido creciendo en el pasado ejercicio, aproximándose a los niveles medios de la eurozona y al 100% del PIB. En la evolución del déficit y de la deuda pública de España en 2012 ha influido, pues, el mayor endeudamiento exterior que ha supuesto el recurrir a la línea de financiación abierta a España por la Unión Europea en el verano del pasado año para el saneamiento de los bancos españoles, dentro de los cuales corresponde la mayor cuota a Bankia.

La previsión para la economía española en 2013 es de un nuevo descenso del PIB del -1,4% en 2013, según la Comisión europea. En este año la aportación al crecimiento del sector exterior será mayor que la de 2012, unos 4,4 puntos porcentuales. La débil demanda interna, por su negativo impacto sobre el crecimiento, seguirá provocando nuevos descensos en la actividad y en el empleo de la economía española.

El retroceso del empleo puede resultar inferior al de 2012, el –3,1%, a pesar de lo cual la tasa media de desempleo superará al 26,0 % de los activos. La balanza corriente puede llegar al equilibrio en 2013. El déficit público previsto es del -7,2% del PIB. El equilibrio de la balanza corriente, aun siendo positivo, no implica que el sector exterior disponga de la potencia precisa para producir por si mismo el crecimiento que la economía española necesita. El hecho de que el déficit corriente se reduzca a cero no significa que el crecimiento esté a la vuelta de la esquina (Edward Hugh, “¿La contracción económica de España se ha hecho perpetúa?”, A Fistful of Euros, 19.2.2013).

Ante la difícil situación de la economía española, la política económica debería poder aspirar a proteger y promover el producto potencial de la economía. También resulta imprescindible establecer una estrategia de crecimiento que evite una recesión prolongada, actuando directamente para mantener la demanda (R. Skydelsky y M. Miller, “Importa la reforma del lado de la oferta- pero también la demanda”, FT.19.2. 2013).

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