Unión Bancaria sin Unión Fiscal. ¿Suicidio o incompetencia?

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José Candela Ochotorena es miembro de Economistas Frente a la Crisis

Bankia es más que una quiebra, supone el fracaso de una práctica política limitada y opaca, auto-impuesta por la imbricación de los negocios con los partidos políticos de nuestro país. Pero Bankia también se debe enfocar en clave europea, pues está en el origen de las fantasías del PP sobre la inyección de dinero europeo a los bancos.

Economistas frente a la Crisis publicó una nota sobre recapitalización directa por parte del MEDE en la que se decía: “Para evitar que la precaria situación financiera de los bancos termine  desestabilizando las finanzas públicas, la recapitalización directa de la banca es una medida necesaria (para relajar la presión sobre la) deuda soberana” pero “La declaración del Consejo establece que la recapitalización directa estará sometida a la “condicionalidad adecuada” y niega la posibilidad de retroactividad a la nueva herramienta.

Hace ahora un año, el dinero del rescate llegó a España, y con él las “condiciones”. Y aquí están sus consecuencias: El paro y las desigualdades han desincentivado el gasto y aumentado la sangría fiscal. De Guindos agrava los problemas con SAREB, que con avales y financiación pública, se hace cargo de la chatarra inmobiliaria. La devaluación de los inmuebles, en poder de los bancos, la pagaremos los españoles.

Un año más tarde, ante la imposibilidad española de cumplir con el déficit, Bruselas vuelve a insistir en el error, y pide recortes a cambio de una extensión del plazo. El FMI da otra vuelta de tuerca, proponiendo aumentar la presión sobre los salarios, y todos (OCDE, FMI y U.E.) piden más sacrificios. Como era de esperar, el problema sigue ahí y se agudiza. Con la política deflacionista la situación se agrava, el paro aumenta y los millones del rescate se quedan cortos. El FMI (sus técnicos) lo reconoce, poniendo en solfa a la Troika.

Rajoy, avalado por el BCE ha conocido una corta primavera de las subastas de deuda. Pero los hechos son testarudos y las turbulencias retornan. Desde Bruselas se alerta de que la situación de la banca, bloqueada por el ladrillo y por los riesgos de las empresas, dañadas por la deflación, está lejos de haberse resuelto. Se invita al Gobierno a renegociar el crédito concedido, y éste vuelve a la fantasía de la financiación directa.

La exigua cantidad propuesta para rescatar los bancos, este fin de semana en Bruselas: 60.000 millones  de euros para ¿Irlanda, Chipre, España? Parece un recordatorio de lo dicho en 2012, el MEDE no es un mecanismo para casos ya sentenciados.

Europa sigue bloqueada, la situación se pudre, y abre una crisis en la Troika. Cada vez mas voces alertan que, con y sin unión bancaria, la Unión Europea fuera de un gobierno económico es inviable. Mientras, intuimos que la alternativa podría ser peor. La puerta de salida de Europa crea un vértigo sin curación posible.

Y eso que nadie facilita la reflexión. La Sra Merkel, ha sabido bloquear durante más de un año el proyecto de Unión Bancaria. El Sr Hollande, que parecía haber aportado aire nuevo al Eurogrupo, es prisionero de la confusión nacionalista en sus propias filas sobre la Unión Fiscal. Y los italianos, rehenes de Berlusconi, no están en condiciones de contribuir.

El problema, por lo tanto, sigue sin definición de soluciones claras. Supongamos que los sueños imposibles de Rajoy se cumplen, y se crea un sistema bancario, sin una Hacienda Común de la Zona Euro. Se añadirán problemas al estilo irlandés. Un sistema común bancario con haciendas nacionales implicará una lucha entre estados para atraer capitales, y esas luchas son siempre contra el Estado del Bienestar:

          Se comienza por reducciones competitivas de los impuestos sobre las rentas del capital, y sobre los beneficios de las sociedades mercantiles.

          A continuación vienen las disminuciones en los tramos altos del impuesto sobre la renta y las grandes fortunas, y el déficit aumenta.

          Como el Pacto de Estabilidad y Crecimiento obliga a una reducción de los desequilibrios fiscales, se obligará a los países miembros a lo que ya sabemos, y no necesitamos insistir. Grecia es un ejemplo vivo de lo imposible del empeño

En democracia, son fundamentales los procesos institucionales, y la construcción de un espacio fiduciario común para más de 350 millones de europeos es una cuestión democrática de primer orden. Ante la cercanía de las elecciones alemanas, la Sra. Merkel no opina, ni permite que otros lo hagan. Sin embargo, en los próximos meses se van a producir procesos en torno a cuestiones muy importantes.

En Europa, observaremos una serie de alianzas cambiantes, porque no solo se trata de izquierdas, derechas, norte o sur. También juegan los problemas de nacionalismo o de solidaridad intraeuropea. ¡Veremos como responde cada país, partido político y gobierno!

En un año hay elecciones al Parlamento Europeo. Es la ocasión de ver si existen fuerzas europeas que propongan avances reales para un federalismo europeo desde una perspectiva federalista.

Un pensamiento en “Unión Bancaria sin Unión Fiscal. ¿Suicidio o incompetencia?

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