Balanzas sectoriales (I 2013)

Miguel Puente Ajovín (@caoticaeconomia), es miembro de Economistas Frente a la Crisis 

El INE ha publicado por fin las cuentas financieras de los sectores institucionales referidas al primer trimestre de 2013. Lejos de lo que por el nombre pudiera parecer, esta es mi compilación de información económica favorita, pues nos informa de la evolución de los recursos, empleos, y la capacidad o necesidad de endeudamiento, de los hogares, las empresas el sector público y la economía en su conjunto.

 Mi intención es analizar gráficamente como ha ido evolucionando cada uno de los sectores institucionales intentando no aburrirles en el intento. Prometo que al acabar tendrán en mente una perspectiva más completa de la situación económica.

 Nota metodológica: Puesto que los datos vienen referidos en términos corrientes, no se pueden desestacionalizar. Eso implica que los datos tienen cierto componente estacional y que, para un mejor análisis, los datos de cada trimestre deben ser comparados con los valores del mismo trimestre del año anterior.

 Hogares

 El primer sector que vamos a analizar son las familias.

 Este sector obtiene su renta primaria por dos vías, tanto por la remuneración que los asalariados reciben por su trabajo como por la renta mixta (que obtienen tanto por las empresas familiares como por la renta percibida de los alquileres).

 La renta salarial ha caído en 7.241 millones, una caída del 6,1% sobre el primer trimestre del 2012, evidencia directa del desplome en el empleo (derivado de la recesión) y de la devaluación interna (que reduce los salarios de los trabajadores). De los 18.000 millones menos de renta salarial que han recibido los trabajadores desde 2008, el 40% de esta caída se ha concentrado en el último año. Vemos, por tanto, como esta devaluación interna forzosa se está intensificando.

 Las rentas mixtas sí que han aumentado, y la renta primaria no se ha reducido tanto. Así, la renta primaria neta en el primer trimestre se ha reducido en 2.284 millones, hasta los 166.415 millones, una reducción del 1,35%.

Gráfico 1

Con la caída de la renta (y por tanto de las base sobre la que pagar impuestos) y a través de los estabilizadores automáticos, la renta que las familias reciben del sector público (transferencias por pensiones o desempleo menos el pago de impuestos) sigue subiendo, mostrando el empeoramiento de la situación económica. Estas transferencias netas, que alcanzan un total de 12.835 millones en este primer trimestre de 2013, mejoran la renta disponible de los hogares que “solo” cae en 420 millones, un 0,23%.

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  El consumo de las familias ha sido de un total de 186.775 millones en el primer trimestre, con una caída de 4.759 millones, un 2,48% frente al consumo del primer trimestre de 2012. Vemos pues que ha empezado a desplomarse de nuevo. La mejoría que se entreveía en 2011 mejoró un poco las perspectivas de los consumidores pero, ante la nueva entrada en recesión que supuso 2012 el consumo ha seguido deteriorándose, no solo por una menor renta, si no por motivo precaución y por la intensa demanda privada a la que deben hacer frente.

 A pesar de la gran reducción en el consumo, puesto que este es superior a la renta obtenida (algo que ocurre siempre en el primer trimestre de cada año), el ahorro neto es negativo (de -7.525 millones). Sin embargo, puesto que la reducción en el consumo ha sido superior a la caída en la renta, el endeudamiento ha sido menor que en años anteriores. Esto implica que la capacidad de ahorro, o la tasa de ahorro que veíamos como venía reduciéndose trimestre a trimestre desde finales de 2009 por la conocida paradoja del ahorro, ha podido empezar a sortearla. Esto se debe al aumento de las exportaciones que ha permitido que la renta mixta pueda aumentar aun reduciéndose el consumo de las familias.

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 Por ultimo, las familias pueden dedicar parte de ese ahorro a modificar su patrimonio financiero (pagando deudas, reduciendo su endeudamiento), o pueden invertirlo en activos no financieros. La inversión neta de las familias aumenta en 788 millones hasta los 1.067 millones, cifra no muy elevada, pues no hay incentivos para la compra de activos en una situación de deuda-deflación en la que nos encontramos donde los activos (como loso pisos) están perdiendo valor.

 Así, la necesidad de financiación de las familias ha sido, en el primer trimestre de 2013, de 7.224 millones, que supone una mejora en 3.290 millones frente al primer trimestre de 2012. Si bien esto implica que en el primer trimestre las familias se han tenido que endeudar netamente, este es un resultado muy estacional. Lo importante es que, de forma anual, la capacidad de pago de la deuda de las familias ha mejorado. No obstante, esto ha sido por dos elementos clave: En primer lugar la mejora en la renta mixta (y puesto que el consumo se ha reducido ha tenido que ser por las exportaciones netas) de las empresas familiares, y en segundo por la reducción en el consumo que va a seguir deprimiendo la demanda interna.

 Empresas

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 El valor añadido neto de las empresas (el valor o ingresos que han obtenido de la venta de sus productos descontado el coste de los factores productivos no laborales), ha caído en 2.223 millones, hasta los 98.019 millones, que representa una caída del 2,22%. Esto se debe sobre todo a la caída del consumo de las familias (que como habíamos visto antes superaba los 4.000 millones) que han podido remontar en parte por unas mayores exportaciones. Las empresas por tanto se enfrentan a una misma dicotomía desde 2011, obtienen menos ingresos, pero necesitan aumentar su ahorro para poder pagar la monumental deuda privada que ostentan. Para ello incurren como elemento principal, en la reducción de su mayor coste: Los salarios. Así, tanto despidiendo (intentando aumentar su productividad echando a los menos productivos) como reduciendo salarios (intentando ser más competitivos), han reducido el pago de sueldos en 5.664 millones, una caída del 7,6%, hasta un total de 68.344 millones.

El pago de intereses también se ha reducido, si bien en menos cuantía, en 3.829 millones, y el pago de impuestos (descontadas las subvenciones) también se han reducido en 757 millones.

 Puesto que sus gastos se han reducido en mayor cuantía que sus ingresos, su ahorro (al que hay que sumar ciertas transferencias de capital) ha aumentado, en 8.020 millones, hasta los 20.253 millones.

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 Por otro lado, ante la escasa perspectiva de demanda, la alta morosidad y la incapacidad de alcanzar un crédito que los bancos no ven rentable ceder, la inversión de las empresas se ha reducido en 4.472 millones. Ante un mayor ahorro y una menor inversión, las empresas disponen de 12.492 millones más, hasta un total de 18.185 millones, para hacer frente a sus deudas.

 Así, las empresas han conseguido aumentar su capacidad de financiación, sin embargo esto es a costa de dos elementos: La disminución en los costes salariales y la escasa inversión.

Sería bueno poder encontrar una mejora en esta capacidad de desendeudarse que viniera fruto de un mayor crecimiento que permitiera ingresar más (tanto por parte de las empresas como de las familias), puesto que sería un mecanismo más sano y estable, desgraciadamente, esto no ha sido así.

 Instituciones financieras

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 Las instituciones financieras (que en el cuarto trimestre consiguieron un magnifico resultado únicamente gracias a las transferencias de capital que derivadas del rescate bancario), han reducido su patrimonio neto en 3.752 millones, fuente de un menor resultado, mientras han aumentado en 1.069 millones (hasta los 2.182 millones) su inversión, reduciendo su capacidad de ahorro neto en 4.821 millones, hasta los 402 millones.

 Por razones de tamaño (excepto en los casos de transferencias de capital concernientes a otros trimestres) este sector tiene escasa relevancia, pues sirve como intermediario, pero ni consume realmente ni genera una gran cantidad de valor añadido.

 Administraciones públicas

 La evolución de este sector institucional es verdaderamente importante porque nos acaba informando de la cifra de déficit que tanto juego da tanto por la motivación de las políticas del gobierno como por la urgencia de Bruselas en que los reduzcamos.

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 Por el lado de los ingresos vemos un tímido aumento en la recaudación por IVA del 1,18% frente al primer trimestre de 2012 (recordemos que el IVA se subió en septiembre de 2012). Por tanto la subida en la tributación del impuesto indirecto no ha conseguido aumentar mucho la recaudación, si bien sí que ha aumentado (a pesar de los que algunos estimaban). El efecto recesivo es claro, no obstante, en el sentido de que en media la tributación subió entre dos y tres puntos (del 18% al 21% el tipo general y del 8% al 10% el reducido). Por tanto la recaudación ha aumentado en menor cuantía que los tipos.

 Por otro lado, tanto la recaudación por IRPF y sociedades, que cae un 4%, en 822 millones, y las cotizaciones sociales, que caen un 2,25%, hacen que los recursos totales del sector público se reduzcan en 1.241 millones, una caída del 1,49% frente al primer trimestre de 2012, hasta un total de 81.963 millones.

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 Por el lado de los empleos públicos, vemos un aumento en las prestaciones sociales (aquellas que corresponden al pago de pensiones, el paro, etc.) en un 3,3%, hasta los 38.081 millones, derivado del empeoramiento de la economía y el aumento del número de parados.

Las transferencias sociales en especie (el gasto en educación, sanidad, seguridad social y asistencia social) se reducen un 4,9%, hasta un total de 25.209 millones. Esta reducción intencionada es fruto de los ajustes del sector público con la intención de reducir los gastos y permitir a su vez una reducción del déficit público.

Por el mismo motivo, el consumo final efectivo (gasto en infraestructuras, orden público, etc), se ha reducido otro 4,8%, hasta un total de 18.666 millones.

La única partida que también aumenta es el pago de intereses, que aumenta un 14% hasta los 5.633 millones.

 De esta forma, el gasto público disminuye (fomentado por los recortes) en 2.726 millones, un 2,8%, hasta los 94.920 millones.

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 Así pues, al reducir en mayor cuantía los gastos de lo que reducen los ingresos, el sector público consigue aumentar en 1.485 su patrimonio neto, y, reduciendo sus inversiones (que siguen negativas, mostrando que los que se invierte no llega ni para cubrir la depreciación de los activos públicos) se consigue un menor déficit público, que alcanza un total de 12.458 millones.

 Sector exterior

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 Nuestras exportaciones, si bien presentan un ritmo de crecimiento inferior al de años anteriores y los últimos trimestres están presentando ciertas caídas intertrimestrales, siguen subiendo con fuerza en el interanual, un 4,9%, hasta los 81.684 millones. Las importaciones, en cambio, y debido a la perdida de capacidad adquisitiva de las familias y al menor consumo que hemos descrito antes, se han reducido un 5,8%, hasta los 77.609 millones. Esta brecha comercial hace que consigamos exportar netamente, sin embargo, en el primer trimestre salieron del país 5.170 millones de euros (entre transferencias al exterior y el pago de intereses), de forma que seguimos endeudándonos con respecto al exterior (sigue saliendo más dinero del que entra). Nuestro déficit exterior, que ha sido de 1.095 millones es, no obstante, mucho más pequeño que años anteriores (que rondaban los 14 y 15 mil millones).

 Obviamente la depresión en la que nos vemos sumida, y la consiguiente caída en las importaciones,  sumada a la capacidad de las empresas españolas de expandir su marco comercial fuera de la Unión Europea y, por tanto, seguir aumentando las exportaciones, va mejorando nuestro perfil exterior.

 Balanzas sectoriales

 Por último, llegamos a la igualdad de las balanzas sectoriales. En términos de contabilidad nacional, como una identidad contable obvia, el desendeudamiento del sector privado es igual al endeudamiento del sector público menos el déficit exterior.

 A través de la evolución del sector exterior y del endeudamiento público podemos ver, por tanto, la capacidad del sector privado de reducir su endeudamiento.

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 Vemos como tanto la mejora en el sector exterior (que mejora por la mejor competitividad de las empresas españolas, y la expansión de su marco comercial, así como por la depresión en el consumo de las familias que motiva la caída de las importaciones) como el endeudamiento del sector público (que amplia la renta de las familias vía transferencias y empleo público por encima de la absorción de rentas vía impositiva) genera una mayor capacidad de financiación en el sector privado.

 Sin embargo son las empresas las que mejoran sustancialmente esta mayor capacidad de financiación pues, si bien se benefician de unas mayores exportaciones, amplían su beneficio sobre todo a través de la caída en la remuneración de asalariados que, a su vez, reduce la capacidad de financiación de as familias que, a su vez, solo pueden mejorar un poco su capacidad de financiación reduciendo drásticamente su consumo, deprimiendo aun más la economía en un contexto en el que la inversión privada y pública está también cayendo a mínimos. Recordemos que el ritmo de caída de la producción interna aumentó a un 2,1% en el primer trimestre, debido, sobre todo, por este efecto depresivo que las exportaciones siguen sin poder subsanar.

 Conclusiones

 El primer trimestre es un reflejo de la inmersión clara en el estado depresivo en el que se encuentra el país.

Las familias se ven obligadas a reducir su consumo, las empresas reducen sustancialmente su inversión, ante la nula perspectiva de una recuperación en la demanda) y el  sector público reduce en torno a un 4,8% su gasto en servicios públicos (educación, sanidad, infraestructuras, etc.) lo cual deprime la actividad económica interna.

 En este contexto, solo gracias a la evolución de nuestras exportaciones netas nuestra economía ha podido mejorar su posición financiera, y sortear una mayor recesión.

Mientras, las empresas fagocitan toda la capacidad de ahorro (reduciendo por el camino la remuneración de los asalariados en el mecanismo instaurado de la devaluación interna) lo cual tiende a deprimir aun más su consumo. El ciclo recesivo, por tanto, permanece instaurado en nuestra economía, retroalimentado por la necesidad imperiosa del sector público de reducir también su demanda y gasto público.

 El segundo trimestre de 2013 nos lo están vendiendo como un inicio claro de la recuperación económica que se avecina. De ser cierto, deberíamos poder ver cierta ruptura con el ciclo recesivo arriba descrito. Sin embargo los últimos datos coyunturales no parecen indicar lo mismo.

 Este pequeño análisis gráfico se ha limitado a presentar las cifras económicas de corte trimestral sobre las cuentas financieras y presentar de manera sucinta mi visión sobre las mismas y lo que representan, una continuación clara del ciclo recesivo. No obstante, creo que el debate sobre lo que representan puede ampliar y generalizar su análisis. Espero, por tanto, sus comentarios y opiniones.

 

6 pensamientos en “Balanzas sectoriales (I 2013)

  1. Gracias por el análisis. Creo que las conclusiones que das son certeras y que la propaganda oficial nos intenta vender algo que con bastante probabilidad será como mucho una recuperación fallida como la de 2011. El principal problema es que todo los países están intentado salir de de la crisis o crecer vía exportaciones, con la ventaja que tienen los que pueden devaluar su moneda, como Japón o mantenerla artificialmente baja como China frente a nosotros que no disponemos de ese mecanismo. Las recientes depreciaciones de la monedas de los emergentes, que impactarán en nuestras exportaciones en el último trimestre de este año y el primero del siguiente, frustrarán la anunciada recuperación al neutralizar nuestra devaluación interna. Además continuamos sin la reformas necesarias en finanzas, energía y tributación que son absolutamente incompatibles con nuestro sistema político. Sería tanto como pedir que se hagan el hara-kiri.

  2. Pingback: Balanzas sectoriales 2013Q1 | La Cebolla

  3. La entrada de pedidos cayó en el mismo periodo hasta 5.550 millones de euros, frente a los 7.690 millones de euros del primer trimestre de 2012 cuando se adjudicó grandes proyectos del sector de gas y carbón en Asia y el Pacífico.

  4. La destrucción de empleo asalariado en el sector público experimentada entre abril y junio prácticamente duplica a la que se produjo en el primer trimestre del año (-32.000 personas), de forma que en lo que va de 2012 (primer semestre), se han perdido 95.000 empleos asalariados en el sector público.

  5. En el primer trimestre de 2008, cuando la crisis empezó a ser evidente en España, el sector público empleaba a 2,87 millones de personas frente a los 17,52 millones del privado.

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