La recuperación de las variables flujo

Julio Rodríguez López (@JulioRL43) es miembro de Economistas Frente a la Crisis

Las previsiones de primavera de la Comisión Europea han confirmado la presencia de un proceso de suave recuperación en la economía española. Según tales previsiones, la economía española puede crecer a un ritmo del 1,1% y del 2,1% en 2014 y 2015, respectivamente (-1,2% en 2013). La actividad productiva habría, pues, dejado de descender en España, después de seis años de prolongado retroceso, en los que la caída media anual del PIB estuvo próxima al 1% y el empleo se redujo en un promedio anual del 3%.

El cambio de ciclo de la economía española, que se inició en la segunda mitad de 2013, no ha sido una evolución aislada, resultante de una política económica no precisamente expansiva. Se trata “de una recuperación más duradera que las registradas después de 2008, que está teniendo lugar en la Unión Europea y en la Eurozona” (Comisión Europea, European Economy, 3/2014). El mayor ritmo de aumento del comercio mundial también subraya el carácter generalizado de la recuperación a nivel mundial. El cambio que está sucediendo ahora en España se integra, pues, en un proceso de recuperación general que ha llegado a la Eurozona.

PIB ES

Los niveles de actividad y de empleo del primer semestre de 2014 están todavía situados en España por debajo de fines de 2011, que fue cuando entró en funciones el actual gobierno. El cambio cíclico registrado desde 2013 por la actividad y el empleo tiene lugar en un contexto de inflación reducida, de superávit exterior y de constante aumento de la deuda pública.

Tras crecer a un ritmo intertrimestral del 0,4% en el primer trimestre de 2014, el PIB de España está ahora un 6,8% por debajo del nivel correspondiente al primer trimestre de 2008, último periodo de crecimiento inmediatamente anterior a la última recesión (Gráfico 1). Asimismo, el PIB de España está situado un 17,3% por debajo del volumen que habría alcanzado de haber mantenido una modesta tendencia de crecimiento del 2% anual después del periodo citado de 2008. De continuar creciendo el PIB a un ritmo similar al del primer trimestre de 2014, podría alcanzarse el nivel de actividad previo a la crisis en el tercer trimestre de 2015.

En materia de empleo, en 2014 la distancia respecto de los niveles previos a la crisis resulta bastante más acusada que en el caso del PIB. Los empleos EPA disminuyeron en casi 3,7 millones desde el principios de 2008 hasta el primer trimestre de 2014, un 18,5% en seis años. Para alcanzar el nivel de empleo perdido sería preciso crear durante diez años consecutivos un volumen medio anual de 370.000 puestos de trabajo, esto es, el empleo debería aumentar en dicho periodo en torno al 2% anual, evolución que parece difícil de lograr. La previsión de la Comisión Europea  sobre el empleo en España para 2014 y 2015 es de una variación anual del 0,4% y del 1,2%, respectivamente, muy lejos de las tasas necesarias para recuperar el empleo perdido.

En 2014 pueden crecer con moderación las magnitudes flujo (actividad, consumo), mientras que la evolución de las magnitudes stock (empleo, paro) resulta más problemática. La situación por la que ha atravesado la economía española entre 2007 y 2013  no ha sido la de una recesión ordinaria. En dicho periodo ha habido problemas de solvencia en los sectores público y privado, han desaparecido cientos de miles de empresas, has disminuido las prestaciones sociales y ha tenido lugar una crisis bancaria que se ha llevado por delante a las cajas de ahorros, la mitad del sistema financiero en 2007. “Los flujos determinan como se sienten los inversores, los stocks determinan como se siente la gente” (Wolfgang Munchau, “Confidence is a poor measure of economic health”, FT, 27.4.2014).

Una recesión tan prolongada como la sufrida por la economía española expulsa del mercado de trabajo a bastantes personas, como lo refleja la caída de la población activa y el aumento de los inactivos. En el último trimestre de 2007 la tasa de empleo en España (ocupados por población de 16 y mas años) era del 54,38%. En el primer trimestre de 2014 dicha tasa en cuestión era solo del 44,06%.

Tipo Cambio EA

La recuperación de la actividad económica y del empleo tendrá que prolongarse durante bastante tiempo hasta llegar a alcanzar el punto de partida, en este caso el primer trimestre de 2008. Al ritmo de la recuperación de 2014 el retorno al empleo del pasado pre-crisis se puede prolongar durante toda una generación.

En todo caso, España necesita crecer más. Para ello resulta imprescindible, en primer lugar, que se produzca una expansión mayor del crédito bancario. La ayuda directa y fiscal a los bancos ha sido impresionante, pero estos todavía aportan poco a la economía. En segundo lugar, resulta imprescindible el ingrediente adicional del papel dinamizador del Banco Central Europeo, que tiene un amplio margen a desarrollar (Santiago Carbó, “De toboganes y de crédito”, El País, 6.5.2014).

El papel hasta ahora desempeñado por dicho banco central no resulta comparable con el de otros bancos centrales, casos de Estados Unidos y Japón. Por último, no se debe de perder de vista el papel del tipo de cambio. El euro se ha fortalecido en más de un 6% en abril de 2014 sobre el dólar respecto del año anterior. Resulta difícil competir con el resto del mundo con un precio del euro de 1,40 dólares, precio que convierte en inútiles los esfuerzos que supone la devaluación interna.

 

Una versión reducida de este articulo se publicó en la revista El Siglo de 12.5.2014

5 pensamientos en “La recuperación de las variables flujo

  1. Parece clarificadora la distinción entre flujo y stock, pero hecho de menos una variable crítica en la situación, ¿que está pasando con el ahorro? ¿como influirá en los próximos trimestres la presión por disminuir la deuda privada, y la presión de Bruselas por disminuir el déficit público,.. como cambiarán las previsiones una variación en estas incógnitas que, por lo que parece el modelo econométrico trata como constantes?

    • Pregunta de interés
      El superávit exterior de España en 2013 (0,8% del PIB), que significa que el ahorro español superó a la inversión, y el nuevo superávit exterior previsto para 2014 (2% del PIB, según la Comisión UE) implican que el ahorro privado (empresas y familias) supera al desahorro del sector publico en este periodo, con lo que no aumenta la elevada deuda externa.
      Dicho proceso de desapalancamiento se advierte en la débil demanda interna de España (cayó en 2013 en un -2,7%, crecerá levemente en 2014, 0,2%), que se apoya ahora algo mas en el consumo privado y en la inversión en bienes de equipo. Pero el crecimiento resultante de la economía española es bajo ante tanta necesidad de reponer los stocks mas afectados, caso del desempleo, viviendas no vendidas, desahuciados por ejecuciones hipotecarias.
      El desapalancamiento (aumento del ahorro) seguirá afectando a las empresas, y menos a los hogares,a la vista de las optimistas previsiones sobre el consumo de los hogares en 2014-15, que no podrán ahorrar mas respecto de su renta disponible, salvo que se produzca un aumento fuerte del empleo y no caigan las remuneraciones salariales.
      El aumento del consumo pone en cuestión lo de “la presión para disminuir la deuda privada”, aunque el aumento de la riqueza financiera, vía aumento de precio de las acciones, ayuda a un segmento de los hogares a consumir mas sin descenso del ahorro.
      Presión de Bruselas para llevar el déficit publico a los objetivos : deprimirá mas la demanda del sector publico y frenará las prestaciones sociales, con lo que se debilitará el aumento previsto de la demanda interna en este ejercicio y en 2015.
      La economía española dependerá en gran parte de la variación positiva prevista de las exportaciones, que no parece tengan mucho mas margen,en todo caso se estará a lo que suceda en el resto del mundo. También dependerá su evolución de la fuerza de la inversión en bienes de equipo, para la que la Comisión ha previsto importantes aumentos en 2014-15.
      En resumen, el desapalancamiento privado ha frenado la demanda interna hasta ahora, aunque ha permitido estabilizar el endeudamiento exterior. La presión de Bruselas tiene claros efectos deflacionistas. El ahorro privado condicionará el ritmo de crecimiento, advirtiéndose que la aceleración del crecimiento de la economía vía demanda interna no tardará mucho en frenar el superávit exterior, esto es, habrá que apelar al ahorro exterior si se pretende lograr tal aceleración.

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