¿De verdad hemos caído 14 puestos en el ranking de desarrollo humano?

José Moisés Martín (@jmmacmartin) es economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis

El pasado mes de Julio, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo hacía público su informe sobre el desarrollo humano para el año 2014, en el que España aparecía como el país número 27, siendo el país con mayor índice de desarrollo humano (IDH) Noruega. Mirando los datos de los anteriores informes, nos encontramos con que en 2008, España estaba situada como el país número 13, por lo que una lectura rápida del informe llevaría a la conclusión de que España ha caído 14 puestos en dicho ranking. Pero hacer esa afirmación es incorrecto.

El Índice de Desarrollo Humano se calcula sobre la base de varios aspectos relacionados con la sanidad, la educación, y la renta per cápita. El índice se calcula midiendo la distancia entre el mejor clasificado en esa categoría y el país que se pretende medir, de manera que se trata de un índice relativo (mide la distancia entre el país –en este caso, España- y el que mejor desempeño tiene, para posteriormente ponderar esas distancias, siendo al distancia en materia de renta per cápita la que mayor ponderación obtiene).

Para calcular esa distancia, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo toma las estadísticas más recientes disponibles para cada país, las cuales no siempre son comparables en términos temporales, debido al retraso que llevan consigo las estadísticas sociales, o su recopilación por parte de Naciones Unidas. Con estas estadísticas se elabora el índice anual.

Sin embargo, y con el fin de realizar comparaciones intertemporales, el PNUD actualiza los datos de las series estadísticas una vez obtiene estadísticas más actualizadas, de manera que anualmente se modifican los índices anteriores y su rankings a la luz de los datos actualizados.

Por poner un ejemplo, en el IDH de 2007-2008, España aparece como país número 13 del ranking con un IDH de 0.949. Sin embargo ese dato es tomando como referencia la información de 2005. Cuando en el Informe de Desarrollo Humano de 2010 se actualizaron las estadísticas correspondientes, el IDH de España para 2005 pasó del 0.949 al 0.848, ocupando el puesto 21. Para el ejercicio 2014, la nueva revisión del IDH de España en 2005 era del 0.844 y el IDH en 2013 era del 0.869, de manera que en 2005 España ocupaba el puesto 28 en el ranking y en 2013 el 27.

La “bajada” de 14 puestos se habría por lo tanto producido no por un deterioro grave de nuestro desarrollo humano, sino por la revisión estadística a la que se someten los índices. Es decir, y en realidad, atendiendo a la última revisión estadística publicada por el PNUD, España no sólo no ha perdido 14 puestos en el ranking del IDH, sino que desde 2005 ha ganado uno –pasando del 28 al 27.

Esta realidad está explicada por el PNUD en el anexo estadístico, en el que advierte claramente que no es posible realizar comparaciones intertemporales de un informe a otro, sino sólo teniendo en cuenta la actualización histórica que el mismo informe ofrece (en su tabla 2).

A modo de conclusión habría que hacer dos matizaciones para entender qué explica el Informe de Desarrollo Humano y qué podemos inferir de él (y qué no):

En primer lugar, este Índice tiene una composición muy poco precisa para detectar deterioros sociales a no ser que éstos sean verdaderamente graves –guerras, pandemias o grandes catástrofes. Los cambios que se miden a través de la esperanza de vida, los años de permanencia en el sistema educativo y la renta per cápita, exceptuando esta última, sufren pocas variaciones de un año a otro, por lo que resulta más interesante analizar la tendencia a largo plazo. Su alcance es global –atiende a 187 países- y las estadísticas que utiliza son realmente muy básicas para detectar deterioros sociales que no sean francamente estructurales.

Y, en segundo lugar, el retardo en la preparación, recopilación y envío de estadísticas sociales hace difícil medir el impacto total de una crisis con esos indicadores. Los datos que maneja el Informe de Desarrollo Humano de 2014 son datos recogidos entre 2011 y 2012. Habrá que esperar por lo tanto todavía unos años para ver, con estadísticas actualizadas, el verdadero impacto de la crisis en nuestro IDH.

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