Depresión y Cambio Climático

Bajo el titulo “Alternativas frente a la Depresión” los autores de este artículo publicarán una serie de tres artículos de los cuales este es el primero.

Por  M. G. Lumbreras, (mlumbreras@excellentia2000.org), M. D. Lambert(mlambert@excellentia2000.org) y T. A. Coutrot (tcoutrot@excellentia2000.org).

Manuel Lumbreras es miembro de Economistas Frente a la Crisis

                                         Europa debe hacer frente a los retos del siglo XXI. A la vista de los escasos recursos naturales, la crítica situación social con el aumento del paro, las dificultades demográficas y el creciente ritmo científico y tecnológico en el que se desarrolla la actividad económica, Europa está obligada a reinventarse y movilizar sus fuerzas en favor de un futuro mejor, más social, próspero, más democrático y pacífico.

        El momento exige un cambio de rumbo, en el que se sienten las bases para el futuro y, con ello, se estabilice la situación actual. Europa necesita una senda de crecimiento y modernización proyectada en el largo plazo, que garantice el futuro de nuestro continente, cree los empleos del siglo XXI y haga posible el bienestar para todos.

        Esto requiere inversiones en la generación sostenible de energía, en la reducción del consumo energético, en industrias y servicios sostenibles, en educación y formación, en investigación y desarrollo, en unas infraestructuras de transporte modernas, en ciudades y municipios con un bajo nivel de emisiones, en la eficiencia de las administraciones públicas. Requiere también la adecuada participación de todos los grupos sociales en un futuro mejor”.

(“Un Plan Marshall para Europa”, por la Confederación de Sindicatos de Alemania, 2013)

Será muy difícil esquivar el periodo darvinista de ‘la ley del más fuerte’ y del ‘pez grande se come al chico’ de las crisis en curso que, incubadas en la década de 1970 y el resto del siglo XX, han confluido ahora en otra Gran Depresión, similar pero más grave que la última de los años 1930. Como aquella, esta ha sido causada por la fuga hacia adelante de un capitalismo financiero de rapiña—buscador incansable de renta, eufemísticamente bautizado globalización por la Administración Clinton de los EEUU. A diferencia de aquella, sin embargo, los prolegómenos de la actual han agravado un Cambio Climático (CC) antropogénico iniciado en el siglo XVIII con la Revolución Industrial (RI) y su expansión mundial, que transformó el mercantilismo de antaño en un capitalismo depredador, ávido de materias primas con las que alimentar las nuevas industrias euro-americanas coincidiendo con la explotación de las colonias europeas y disparando el CC a escala mundial. Esto es lo que fue confirmado internacionalmente en el Protocolo de Kyoto, firmado por la mayoría de países del mundo e incumplido hasta ahora por ellos.

         En la actualidad la coincidencia de ambas crisis, i.e., la financiarización de las economías en combinación con un CC extendido a todo el planeta, está hundiendo a todos los países en la mayor crisis económica y política desde la de 1930. Similar a aquella depresión, la actual está guiada por una remozada ideología social (neo)liberal que, como entonces y en combinación ahora con un CC exacerbado resulta industrialmente destructiva y está hundiendo a decenas de millones de personas en la pobreza, además de contribuir con sequías crónicas, inundaciones y desertificaciones al reinicio de recurrentes hambrunas generadas por un CC que se está intensificando con el uso masivo de las energías fósiles.

         Esta relación causal se explica por la destrucción de plusvalías y pérdidas económicas relacionadas con el desmantelamiento del Patrón Oro y el aumento del CC ocurridos durante recesiones pasadas, que se estima alcanzaron entre el 12% y el 15% del PIB mundial en las tres últimas décadas del siglo XX —de los $37.000  millones anuales en la de los años 1970, hasta cerca de $2,8 trillones en la de 2009, según el Banco Mundial. Si de ellos el 75% se relaciona con condiciones meteorológicas extremas, según el BM, salir de la depresión resulta casi un desafío menor sin saber si la temperatura media de la atmósfera CC va a superar los 2º C fatídicos, cuando el CC no podrá ser ya neutralizado con la introducción de energía renovables. Al no existir voluntad política en las democracias y regímenes autoritarios de desmantelar el capitalismo financiarizado que lucha ahora por su sobre vivencia,  las perspectivas de neutralizar al CC parecen ser nimias.

         Otra estrecha importante conexión entre depresión y CC tiene que ver con la introducción en la segunda mitad del siglo XX del neoliberalismo como armazón del capitalismo financiarizado que, junto al uso-combustión exponencial de energías fósiles a lo largo y ancho del planeta exacerbó el efecto invernadero que condujo a un número de burbujas y sucesivas recesiones. Como demuestra el fracaso de todas las cumbres sobre el CC, los países ‘avanzados’ apoyados inconscientemente por unas poblaciones empobrecidas por el feroz contra-ataque de sus plutocracias no quieren contribuir a neutralizar el CC, cambiando las industrias y modos de consumo más desestabilizadores del medioambiente y que crean las burbujas. (Ver un análisis de las burbujas en “El CC y el Agua”)

         Al fracaso de la última reunión de las Naciones Unidas sobre el CC de Varsovia (COP 19) que terminó como las anteriores reuniones con acusaciones de unos y otros países, se une el sistema europeo de intercambio (European Trading System) en ruinas y el concepto  de intercambio de carbón por contaminación, desprestigiado e inoperante, además de haber sido condenado unánimemente por los grupos de justicia climática del Sur Global, con China y Rusia a la cabeza que dicen, razonablemente, que si el CC lo han causado en primer lugar los países ricos, son estos los que tiene que hacer los mayores esfuerzos económicos.

         Si en términos cuantitativos el total de daños producidos por el CC se ha estimado en €3,8 trillones del PIB mundial entre 1980 y el año 2010, los países ricos no quieren oír hablar de invertir un céntimo para neutralizarlo, sus plutocracias no creen en su existencia y se comportan irracionalmente como lemmings (pequeños roedores que se ‘suicidan’ en masa cuando su número alcanza cierto nivel). De ahí que surja la pregunta lógica, ¿de donde saldría el dinero para neutralizar un CC que se acentúa y multiplica catástrofes cada vez más graves? ¿Cómo salir de una depresión si no se invierte de forma masiva en bienes y servicios gastados-destruidos y en una mano de obra en paro profundo creando puestos de trabajo productivos, como se hizo terminada la 2ª Guerra Mundial (con el Plan Marshall de los EEUU), cuando se reconstruyó el tejido industrial en Europa, se puso fin a la Gran Depresión de 1927 (21 años más tarde, en 1948), se quintuplicó la ‘sociedad de consumo’ en los EEUU, primero y en Europa después y se capitalizaron la práctica totalidad de las economías mundiales?

        Pedir el dinero a sus causantes para salir de la depresión y neutralizar el CC —los EEUU-UE y a sus prestamistas en la Reserva Federal (RF), Banco Central Europeo (BCE) o el subcontratista de ambos, el Fondo Monetario Internacional (FMI), dominado por los EEUU— está resultando ser como pedir al lobo que guarde las ovejas. Por eso el crédito a los hogares y pequeñas empresas de ambas zonas está paralizado y de hecho no se ha movido en dos años, debido a que la demanda es raquítica…que es lo que pasa cuando la economía está deprimida y la consigna proveniente de las plutocracias es AUSTERIDAD y ‘ni un céntimo de ‘nuestro dinero’; la mayoría de los hogares están aún pagando las deudas contraídas en la última burbuja inmobiliaria; o bien intentan ahorrar lo que pueden para la jubilación—que también esta siendo amenazada. Nadie quiere gastar el dinero que no tiene o comprar cosas que no necesitan; o bien se han sacudido el mono del crédito y han jurado no endeudarse nunca más, tal como sucedió en la Gran Depresión de hace 80 años.

 

4 pensamientos en “Depresión y Cambio Climático

  1. El CC es una causa totalmente perdida, el corto plazo siempre superará a la visiones a más largo plazo. Uno de los efectos más llamativos de la globalización es el aumento de las energía fósiles, especialmente el carbón, como motor de crecimiento de producción de bienes y servicios. Resulta gracioso como algunas se vanaglorian de las ganancias de eficiencia en el mundo occidental cuando esencialmente provienen del desplazamiento de la producción a otros países con indices de intensidad energética mucho peores pero que por su estructura de costes y por la ausencia total de internalización de las externalidades negativas. El ejemplo paradigmático son los paneles solares chinos que tienen embebidos en su fabricación cantidades ingentes de combustibles fósiles, especialmente carbón. El único consuelo es que la caída de la tasa de retorno energético, que es el primer límite real con que se topará la economía liberal del crecimiento infinito en un planeta finito, tendrá efectos devastadores reduciendo de manera drástica la producción y la contaminación subsiguiente. No será ninguna decisión humana la que atenúe el CC, si todavía es posible, sino los límites del crecimiento, lo que dice muy poco de nuestra capacidad e inteligencia.

    • Ciertamente la finutud de las energías fósiles sin una alternativa que las sustituya sería devastadora…y las llamadas ‘renovables’ son un paliativo inadecuado por las razones que tú mismo indicas. El problema del CC es que crea un efecto invernadero perdurable por los siglos de los siglos. Como sabrás la Tierra soporta un CC natural que data probablemente del Pleistoceno o antes y sin el cual la temperatura del globo no se habría estabilizado hasta hacerla habitable para los mamiferos y demás especies. El CC antropogénico de ahora y comenzado con la Revolución Industrial continuará colgado en la atmósfera siglos después de que los combustibles fósiles se hayan acabado, y si llega a sobrepasar una determinada temperatura media (de 2 a 4 grados C, según el IPCC) ‘Huston, tenemos un problema’. La neutralización del CC que proponemos para España es controlar la temperatura media la temperatura para que no sobrepase ela del IPCC (que creemos es la más razonable). Lee nuestra entrega final sobre el tema y dinos entonces si tu nihilismo no es un poco exagerado.

    • Ciertamente la finutud de las energías fósiles sin una alternativa que las sustituya sería devastadora…y las llamadas ‘renovables’ son un paliativo inadecuado por las razones que tú mismo indicas. El problema del CC es que crea un efecto invernadero perdurable por los siglos de los siglos. Como sabrás la Tierra soporta un CC natural que data probablemente del Pleistoceno o antes y sin el cual la temperatura del globo no se habría estabilizado hasta hacerla habitable para los mamiferos y demás especies. El CC antropogénico de ahora y comenzado con la Revolución Industrial continuará colgado en la atmósfera siglos después de que los combustibles fósiles se hayan acabado, y si llega a sobrepasar una determinada temperatura media (de 2 a 4 grados C, según el IPCC) ‘Huston, tenemos un problema’. La neutralización del CC que proponemos para España es controlar la temperatura media para que no sobrepase la del IPCC (que creemos es la más razonable). Lee nuestra entrega final sobre el tema y dinos entonces si tu nihilismo no es un poco exagerado.

  2. Es posible que mi postura sea un poco nihilista, uno nunca debe descartar el pasarse de vueltas cuando intenta defender su posición. Sin embargo, creo que el sistema actual es self-defeating y por ahora creo que los hechos me dan la razón. Las energías fósiles continúan siendo la energía primaria por excelencia, y el carbón, la más sucia de ellas es la energía que más crece. La globalización ha permitido que se deteriore la intensidad energética al desplazar la producción hacia lugares menos eficientes. Las soluciones parciales no son útiles, la energía que tu dejas de consumir la va consumir otro que tiene los incentivos necesarios para utilizarla, los países de la OCDE disminuyen su consumo (y su output se estanca o decrece) y los emergentes se comen su cuota sin que el total disminuya. Como el clima es global soluciones parciales no mejoran la situación. En mi opinión el primer problema que vamos a afrontar con toda su crudeza es la disminución de la tasa de retorno energético (EROI) que marca nuestra capacidad de realizar trabajo útil por unidad de tiempo (Potencia). Como la producción de bienes y servicios es función de la exergía cualquier disminución de esta supone un grave problema. La exergía es función de la energía y de como somos capaces de aprovecharla. Sin embargo, el aprovechamiento energético tiene unos límites físicos (segunda ley de la termodinámica) que la disminución de la TRE no tiene. Esa disminución puede permanecer oculta durante algún tiempo porque se trata de una función exponencial pero llegado un punto sufre una aceleración, creo que estamos en ese punto. El hecho de que no es posible luchar contra el CC se ve claramente cuando la gran esperanza blanca de la economía de EEUU es el fracking, la explotación de recursos marginales que cada vez aportan menores cantidades de energía neta al sistema. Obtener energía cuesta energía y por debajo de un determinado límite que es mayor que 1:1 no merece la pena como fuente de energía, aunque es posible que si como vector siempre que dispongas de fuentes con altas TRE. El problema es que la fuentes de alta TRE se van agotando y se sustituyen por fuentes con TRE más bajas. Alguna veces las nuevas fuentes no son más que fuel-extenders o sólo son fuentes de energía durante una ventana temporal determinada pero son un sumidero de energía para las generaciones futuras. El ejemplo paradigmático es la energía de fusión, primero se requiere una gran inversión de energía (fósil) para construirse, se recupera durante su explotación, pero luego el tratamiento de los residuos durante miles de años requerirán cantidades de energía que se comerán de forma sobrada el saldo neto positivo durante su funcionamiento. El problema como ocurre con el CC es que como no estaremos aquí para sufrirlo nos importa muy poco, así de triste. La economía dominante considera que la naturaleza es el lugar de donde obtiene recursos a cambio de nada y donde deja residuos que no le afectan a la producción de bienes y servicios. Pero la economía no es más que un subesfera de la esfera ecológica que está regida por las leyes de la naturaleza y con los límites que le son propios. Durante años estaban tan lejos esos límites que parecían inalcanzables, pero eso es una memez en una economía que tiene el crecimiento exponencial en su ADN. http://www.csbsju.edu/Documents/Clemens%20Lecture/lecture/Book99.pdf

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