Sobre la electricidad: en El País, un editorial lamentable

Por Jorge Fabra Utray, miembro de Economistas Frente a la Crisis

El editorial de El País titulado “Un déficit imparable” del día 17 de Enero de 2013, http://elpais.com/elpais/2013/01/16/opinion/1358364375_862422.html pone de manifiesto cuan efectiva es la contabilidad regulatoria del Sector Eléctrico español para nublar la comprensión de qué es lo que está pasando con los precios de la electricidad y de la auténtica naturaleza del denominado “déficit tarifario”. Y más allá, pone de manifiesto el profundo y extenso desconocimiento existente sobre las características técnicas y económicas de las diferentes tecnologías de generación que cubren la demanda de electricidad, especialmente –pero no sólo- de las tecnologías renovables, y del sistema de fijación de precios, tanto los que son fijados en el extraño mercado que tenemos en España, como los que fija directamente el regulador. Y lo pone de manifiesto porque el editorial al que me refiero es, él mismo, un claro ejemplo de falta de comprensión o desconocimiento en estos asuntos de la electricidad.

Pero también, con este editorial podrían estar pasando algunas de estas otras tres cosas:

  1. Que la empresa editora de El País quiera animar a las empresas eléctricas de UNESA a que intensifiquen sus inserciones de publicidad en sus páginas.
  2. Que el editorialista haya escrito de oídas.
  3. Que las especies que continuamente esparcen los poderosos intereses eléctricos esten también brotando en la línea editorial de El País.

Sin embargo, sabiendo y constándome la independencia y la solvencia de El País, me voy a inclinar por descartar estas tres hipótesis para quedarme con una cuarta que es con la que realmente he empezado este artículo: es la contabilidad regulatoria, un autentico arcano, lo que dificulta un diagnóstico certero del problema del déficit tarifario y de las razones de que el coste de la electricidad sea  para los consumidores españoles el más alto de Europa. Y son, precisamente, los errores de diagnóstico en los que incurre el editorial lo que le conduce a proponer vías de corrección de precios y déficit que, además de no conducir a ningún sitio, agravarían otros problemas de imprevistas y negativas consecuencias relacionados con la seguridad jurídica y la confianza legítima en las normas emitidas por las instituciones del Estado.

Con las propuestas apuntadas por El País, el desarrollo del sector eléctrico y de la industria de la que se nutre, quedarían condenados a la ineficiencia y a la irrelevancia… arrastrando con ello la pérdida de potenciales externalidades positivas y de las posibilidades reales de que el Sector Eléctrico contribuya, desde la doble e indesligable óptica de la economía y del medioambiente, al necesario cambio de modelo productivo que necesita éste país para una salida sostenible de la crisis.

Muy brevemente, las razones de lo que hasta aquí he escrito:

1-     El grado de amortización de las plantas que producen electricidad y cuya inversión se produjo al amparo de la regulación eléctrica anterior a 1997, depende de la política contable que hayan realizado las empresas propietarias de esas plantas que, a la falta de otra información, sólo a las empresas y a sus auditores les compete. Por el contrario, lo que sí compete a las instituciones del Estado y sí importa a los consumidores, es el grado de recuperación de esas inversiones a través del flujo de caja libre que los precios pagados por los consumidores, desde que las inversiones fueron hechas, han suministrado a las empresas. Por tanto el “reconocimiento de costes… acorde con el grado de amortización de las plantas” es un camino completamente insatisfactorio. Otra cosa hubiera sido si El País hubiera editorializado “reconocimiento de costes ….acorde con el grado de recuperación de las inversiones”. Me refiero, naturalmente a las inversiones anteriores a 1997, año de promulgación de la vigente Ley del Sector Eléctrico 54/97.

2-     “Las primas a la producción de energías renovables” no han “desbordado” nada. Ha sido el Gobierno quien ha establecido las tarifas que cobran las diferentes tecnologías renovables. Y solamente después de haber sido establecidas –y no antes- ha sido cuando los inversores han entrado en escena, confiados en que toda norma emitida por no importa qué institución del Estado queda amparada por la seguridad jurídica que corresponde preservar a todo Estado de Derecho que se precie de ser tal.

Las primas ni están establecidas en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) ni tampoco las tarifas renovables. Las tarifas las establece el Gobierno  a través de “reales decretos” y las primas las establece el mercado porque no son otra cosa que la diferencia entre el precio de mercado y las tarifas. Siendo las primeras fijas y el precio de mercado variable, es claro que las primas quedan establecidas por el mercado, que son variables y que se mueven en dirección contraria a los precios del mercado…  y que las pagan los consumidores y no los contribuyentes ¡no caigamos en la trampa de la nueva fiscalidad energética que no es más que un viaje de ida  y vuelta de parte de los precios que pagan los consumidores a las empresas a través de los PGE.  No son las empresas las que pagan los nuevos impuestos. Son los consumidores quienes los pagan porque las empresas los repercuten -sí o sí- en los precios. Recaudados los impuestos, los PGE asumen total o parcialmente los incrementos anuales del Déficit entregando a las empresas el importe recaudado. La nueva fiscalidad energética no es otra cosa que  una enmascarada subida de precios por la Administración. Las primas renovable nada restan, por consiguiente, a los PGE. Quienes no entiendan esto es que tienen las gafas empañadas por la neblina de la contabilidad regulatoria… ahora más espesa que nunca después de emitida la Ley 15/2012 de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

3-     Existe una doctrina jurisprudencial extensa que considera que los precios regulados que retribuyen determinadas actividades económicas no están exentos de la posibilidad de ser revisados a la baja siempre que esa revisión se haga a futuro. De otra forma la revisión incurriría en retroactividad de primer grado, a todas luces inconstitucional. Pero el caso de las plantas eléctricas que utilizan recursos renovables, cómo el viento o la energía solar, tiene costes variables cercanos a cero lo que quiere decir que los costes en los que incurre la producción de electricidad “renovable” son costes en los que han incurrido los inversores antes de producir en el momento en que invertieron (los economistas los llamamos costes hundidos) que ya no pueden gestionarse ante una revisión a la baja (sea a pasado o sea a futuro) de los precios regulados o tarifas que los remuneran.

Es decir, la extensa doctrina jurisprudencial a la que me refería es inaplicable a las renovables, de otra manera se produciría –cómo ya ha sido el caso en diferentes aspectos a lo largo de 2011 y 2012- un daño irreparable de expectativas no sólo razonables sino también legítimas. Un daño irreparable, desde luego, pero… ¡atención!: no sólo irreparable para los inversores que no podrían recuperar sus inversiones, también sería irreparable para la reputación de la seguridad jurídica que España ofrece a sus ciudadanos y a sus inversores con una repercusión negativa indeterminada sobre la competitividad de la economía. En España lo sabemos muy bien. Se llama prima de riesgo.  Los daños de la pérdida de la confianza legítima en las normas genera para la economía costes improductivos.

4-     Así es que ni tomar en consideración el “grado de amortización de las plantas”, como propugna El País, ni negociar nada con las empresas, ni con las de siempre ni con las renovables, como también propugna. Lo único que tiene que hacer el Gobierno es respetar las normas que las instituciones del Estado han emitido lo cual implica restaurar el régimen regulatorio bajo el cual los inversores tomaron sus decisiones de inversión y las ejecutaron. Simplemente esto bastaría para cortar la sangría del déficit tarifario y para encaminar el desarrollo del Sector Eléctrico hacia la eficiencia, la competitividad y la sostenibilidad económica y medioambiental.

En resumen: el editorial de El País titulado “Un déficit imparable” del día 17 de Enero de 2013, es un editorial que no puede ser calificado más que de… lamentable.

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20 pensamientos en “Sobre la electricidad: en El País, un editorial lamentable

  1. Me hubiera gustado una redacción más pedagógica y, en cambio, menos farragosa. Estoy dispuesto de antemano a darle la razón, pero entendiendo los argumentos esto resulta mucho más lógico y natural. Ah, y los textos que publican los periódicos tienen genero masculino; las editoriales son otra cosa.

    • para farragoso, un recibo de luz….por cierto se entiende perfectamente, la argumentacion, esta clarisima….resumiendo= los pactos estan para cumplirlos, y estando el estado por medio, mas aun.

    • Gracias Jaime por el comentario. Pedir mayores esfuerzos pedagógicos para que pueda ser entendido el poco inocente galimatías eléctrico es siempre necesario. Quienes se amparan en ese galimatías lo tienen más fácil. Lanzan mensajes simples que se entienden bien pero que no tienen otro objeto que esconder una realidad compleja. Una realidad que si es compleja por la naturaleza singular de la electricidad, lo es más por la terminología equívoca utilizada por su regulación. Detrás de cada palabra utilizada en la contabilidad regulatoria, se encuentra un contenido que nada tiene que ver con las palabras utilizadas. Esto hace muy difícil explicaciones pedagógicas y comprensibles. Le rogamos, por tanto, nos indique que es exactamente lo que no ha entendido de este artículo que con sumo gusto intentaremos aclararlo.
      Tiene toda la razón en el género masculino de los editoriales de los periódicos. Ahora no hemos encontrado que al respecto haya un error en el texto. Es posible que ya haya sido corregido. Gracias de todas formas por la advertencia.

      • Le agradezco su buena disposición a aclarar lo que me hubiera resultado insuficientemente comprensible, pero las intervenciones de otras personas me han hecho darme cuenta de que los introducidos en el mundo del sector de la generación de energía eléctrica o en el de la disciplina económica, no han tenido las mismas dificultades que yo. Pretender que me explique con minuciosidad, qué significa “externalidades” o “flujo de caja libre” en un contexto como el expuesto en su artículo, a mi, que “tarifa de último recurso” ya me parece un concepto oscuro y eufemístico, muy probablemente es una petición que desborda lo que de manera razonable se le puede pedir.
        Le agradezco también que haya tenido la amabilidad de tener en cuenta mi advertencia; ya he comprobado que el artículo ha sido repasado y corregido.

  2. Bravo. Tenemos que tratar de sacar la verdad a la luz.
    Los RD hay que respetarlos, por el bien de todos los españoles, porque de otra formala inversión en nuestro país quedará reducida a unos pocos valiente que, además, piden una rentabilidad alta por el riesgo incurrido. si la regulación nos es buena o es desmedida no es culpa del sector renovable, ni de los más de 50.000 pequeños inversores que han invertido en él.
    El tema de primas y tarifas, es muy interesante sacarlo. Las renovables del régimen especial han generado en el año 2012 el 25% del total de la energía eléctrica, lo que supone 63.047.000 MWh. Si tenemos en cuenta un precio medio de mercado de 50€/MWh, y que las renovables hacen que ese precio baje un10-20% por ser el pool un sistema marginalista de formación de precio y entrar las renovables a precio cero, las renovables se hubieran embolsado 3.750 millones de €. Lo que pasa es que a muchas renovabels, como a la fotovoltaica, no se les deja ir a pool y obtener una prima adicional, como por ejemplo a la eólica.
    Las renovables han recibido en el año 2012 unos 5.900 millones de €. Por lo tanto se podría decir que únicamente han costado al sistema 2.150 millones de €. Si además tenemos en cuenta la reducción de las importaciones de gas y otros combustiables fósiles por valor de más de 2.000 millones de euros, el coste de las emisiones de CO2 por más de 429 millones de euros, los 800 millones de euros de subvenciones que cada año recibe el gas natural, los 2.200 millones de € que reciben las plantas de cogeneración (que principalmente funcionan a gas), etc, etc, etc.
    En definitiva, si a los gastos en renovables, le restamos los beneficios y los costes o subvenciones de otras tecnologías:
    5.900-3.750-2.000-429-800-2.200=-3.279 millones de € cada año
    Si si, 3.279 millones de € al año!!
    Cálculos rápidos y no muy precisos, si. Pero la idea y el orden de magnitud ahi queda demostrado.
    Y no estamos teniendo en cuenta otros costes, como las concesiones gratuitas (al menos hasta ahora) a las centrales nucleares y a las grandes hidraúlicas (que utilizan un bien púbilco, como el agua, de forma gratuita y a su antojo) o los más de 6.000 millones de € que las centrales previas a la liberalización del sector eléctrico en 1997 se llevaron como CTC por miedo a que el precio de la electricidad bajara, cuando no ha parado de subir, pero estos CTC se han seguido pagando por los españoles a las eléctricas.
    Las eléctricas no tienen argumentos, lo que tienen son los medios de comunicación y al Gobierno. Cosa que nunca comprendo, cuantos empleados tienen en España las eléctricas de UNESA (Iberdorla, Endesa, Gas Natural, etc.), 10.000? como mucho. Hay unos 17.000.000 de personas con empleo en España y unos 5.000.000 de parados. Las renovables han llegado a crear en el año 2008 más de 50.000 puestos de trabajo. Es este, el de las eléctricas tradicionales, un sector que genere mucho empleo? no verdad? en tonces porque las eléctricas amenazan con que van a despedir a gente y el gobierno lo utiliza como excusa? que clase de amenaza es esa cuando apenas supone un % infimo del empleo en España?
    Y finalmente, a las eléctricas lo que les pasa es que se les ha ido de la manos la inversión en ciclos combinados de gas por malas previsiones de demanda y por no haber considerado como debieron a las renovables. Ahora esas inversiones multimillonarias no las amortizan porque funcionan muy pocas horas quemando gas importando de Argelia. De hecho Iberdrola está estudiando desmantelar algún ciclo combinado y llevarse las turbinas montadas a Reino Unido. Este fallo de previsión es un fallo de las eléctricas, no de los consumidores de electricidad o de las renovables. Pero no nos equivoquemos, las eléctricas españolas invierten en renovables fuera de España, y miles de millones de euros. Y no solo en eólica, en solar también, que tanto la critican en España.
    Animo a Economistas Frente a la Crisis por seguir sacando a la luz la verdad.
    Y gracias por leer esta parrafada.

    • Gracias Nexer por el comentario. En el sector eléctrico se verifican fallos de mercado: el mercado no toma en consideración las externalidades positivas de las renovables relacionadas con la balanza de pagos, contaminación, empleo, tecnología, I+D+i, etc. Tampoco puede apreciar la falta de libertad de entrada en segmentos tecnológicos como el de la gran hidráulica o el de la energía nuclear. Son solo ejemplos. Hay muchos otros.
      Pero no sólo presenta fallos el mercado. También los presenta la regulación. Por ejemplo fue un fallo regulatorio el que alcanzada suficiente madurez en las tecnologías solares y eólicas, sus tarifas no fueran establecidas mediante un sistema de subastas por la potencia planificada por el regulador. Fallo regulatorio es también la retribución regulada de los comercializadores de último recurso o el establecimiento de un sistema aparentemente protector de los pequeños consumidores (la Tarifa de Último Recurso) que sólo sirve para encarecer la electricidad a grandes y pequeños…. pero por encima de todos estos fallos de mercado y de regulación, la madre de todos los fallos -y es un fallo regulatorio- es la promulgación de la vigente Ley del Sector Eléctrico 54/97.

  3. Yo llevo bastante tiempo intentando descifrar el ‘déficit de tarifa’, y el funcionamiento del supuestamente mercado eléctrico. Prácticamente he renunciado. Creo que se da un fenómeno parecido al de la ingenieria financiera de los bancos, que conozco bastante mejor: no se entiende, porque está pensada para eso. Ni siquiera los académicos que dedican mucho esfuerzo son capaces de establecer ‘precios de mercado’, de la mayoría de estos productos, mas allá de los muy obvios. Y si se llegan a descifrar se inventan rápidamente otros más incomprensibles aún. ¿Y la banca?, como en los casinos, siempre grana, por la sencilla razón de que se aseguran las altísimas comisiones por operar que casi siempre ocultan. Y como ejemplo los swaps que obligaron a suscribir a los inversores en FV en el 2008, en el que el banco cobraba fijo y pagaba variable. En cuanto los colocaron dejaron caer los tipos a corto plazo en lo que fué una manipulación obvia y ‘facilona’, del mercado de títulos a corto. Entre esto y las medidas retroactivas y confiscatorias, varios miles de pequeños inversores están al borde de la ruina. A lo que voy es a que las conclusiones del autor del post las respaldo sin dudar, y además le agradezco que dedique su tiempo y conocimiento a aclararnos a los demás puntos tan intencionadamente oscuros, ahorrándonos así mucho tiempo. Igualmente a Nexer.
    Y respecto a El País, la verdad es que es una pena, pero me temo que está completamente sometido a las grandes eléctricas. Pero ¿que podemos esperar si F.González está en el consejo de Gas Natural, lo mismo que Narcis Serra lo estuvo hasta hace poco, y Solbes y Salgado están en los consejos de Endesa?. En fin, espero que este comentario no sea ofensivo ni demasiado políticamente incorrecto, pero los hechos que cito son comprobables.

  4. Pingback: Sobre la electricidad: en El País, un editorial lamentable

  5. quiero lanzar desde aqui, una meditacion sobre lo que esta pasando en argelia, a ver si se le abren los ojos a “algunos”, y son minimamente conscientes de la dependencia energetica de españa, estamos jugando a la ruleta rusa…..y el dia menos pensado………….PUM.

    • Gracias otra vez, Joe. Efectivamente, una de las externalidades positivas de las energías renovables es que son energías autoctonas, disponibles sin limitación, que disminuyen nuestro déficit comercial con el exterior, que quedan fuera de los acontecimientos geopoliticos y de las políticas geoestratégicas, que su precio es estable y en conjunto, fuertemente descendente. Esta es una de sus externalidades positivas -transparentes o invisibles para las fuerzas del mercado- Tienen muchas otras positivas, brevemente mencionadas en el arículo.

      • Bueno…con lo de “quedan fuera de los acontecimientos geopolíticos y de las políticas geoestratégicas” creo que os habéis pasado un poco. El dudoso modelo del proyecto ‘Desertec’ y los cuestionables beneficios para los países del Magreb; los mensajes de la administración de Obama sobre las renovables como solución a la dependencia de los EEUU del petroleo y gas de los ‘países inestables’; los conflictos transfronterizos sobre grandes presas hidroeléctricas; la carrera para controlar las materias primas utilizadas en la fabricación de las placas fotovoltaicas; las acusaciones dirigidas a China sobre el bajo precio de las placas….para poner unos ejemplos. Eso sí, en comparación con los siempre turbias cuestiones geopolíticas de las energía sucias, ni color. Y gracias, gracias, gracias mil por vuestra labor, tan necesaria y didáctica.

  6. Un diez para este articulo como para todos los de Jorge Fabra. Entiendo que algunos aspectos resulten dificil de entender para los no iniciados en el mercado electrico, eso es exactamente lo que las electricas y la legislacion, hecha a su medida, pertenden.

    Gracias Jorge por hablar claro y con conocimiento. Gracias tambien por arrojar luz sobre este tema del que es tan dificil obtener informacion clara y desinteresada

    • David, tienes razón. Nada escapa a la geopolítica. Pero su impacto sobre las renovables es muy inferior al impacto de la geopolítica sobre el gas o el petróleo. Imagínate que es lo que pasaría con los precios del mercado si se cerrara el estrecho de Ormuz por un conflicto con Iran que implicara toda la zona. Si yo fuera propietario de una central nuclear o hidroeléctrica financiaría a Al Qaeda… es broma, sólo un ejemplo extremo de la debilidad de un mercado marginalista sólo energía que paga lo mismo a cosas dispares.

  7. Esto va por buen camino, el camino de las cosas bien explicadas. Ayudemos todos a la difusión, con la esperanza de que consigamos cambiar algo de rumbo

  8. Una pregunta, ¿por qué simplemente “restaurar el régimen regulatorio bajo el cual los inversores tomaron sus decisiones de inversión y las ejecutaron” bastaría para cortar la sangría del déficit tarifario? ¿Cómo?

    • Gipsy, los inversores en centrales hidroeléctricas y nucleares invirtieron con una espectativa de retribución muy inferior a la que les esta suministrando una norma inesperada para ellos: la Ley del Sector Eléctrico 54/97 vigente. La regulación es, implicitamente, un contrato entre empresas y consumidores, en el que los consumidores estan representados por las instituciones del Estado y las empresas por ellas mismas. Un cambio regulatorio es un cambio del contrato, y ese cambio, si es desequilibrado, rompe la seguridad jurídica en la que legítimamente confían los consumidores o los inversores. Preguntas que porqué restaurar el regimen regulatorio que corresponde a cada inversión permiitiría cortar el crecimiento del Déficit. Esta explicado en el artículo -tal vez sea tan sólo un sobre entendido no explícito-. Lo hago explicito ahora: lo que es caro para los consumidores, aunque resulte paradógico, son las tecnologías “baratas” porque podrían ser mucho más “baratas” si se hubiera respetado la norma bajo la cual los inversores en grandes aprovechamientos hidroeléctricos y en centrales nucleares invirtierón. Esto quiere decir, simplemente, que a igual precio de la electricidad menos déficit. Entre nucleares e hidro, la sobre retribución anual que pudieran estar recibiendo sus propietarios, en relación con la retribución que legitimamente esperaban cuando invirtieron, podría situarse en torno a 2.500M€. Otras decisiones regulatorias ineficientes sobrevenidas después de 1997, en otros rincones de la maraña regulatoriá, podrían estar supòniendo 500M€ adicionales de coste innecesario para los consumidores.
      En el sector renovable ha pasado lo contrario. Espectativas razonables que confiaban en la seguridad jurídica de España como Estado moderno, han sido frustradas en contra de los inversores y a favor de los consumidores. La seguridad juridica es un bien inapreciable, y, si se viola se convierte en prima de riesgo. Es decir, en costes inproductivos sistémicos para toda la economía.

      • ¡Ahora lo entiendo! La parte de que no se está cumpliendo el “contrato” con las renovables ya la había pillado. Lo que no veía era el incumplimiento “positivo” (para ellas) de la regulación con hidroeléctricas y nucleares. Ahora tengo claro por qué se reduciría el déficit a través de la recuperación del régimen regulatorio original. ¡Gracias!

  9. lamentable editorial del país. Cuando leí la información me decepcionó el periódico que siempre he leído.

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